viernes, 9 de junio de 2017

EL SUPERHOMBRE DE NIETZSCHE.


El Superhombre de Nietzsche


       "Todo lo que sucede en el mundo, sucederá una y otra vez en el mismo modo con todo lo despreciable y vil. Pero el hombre puede ir cambiando estas cosas por medio de transmutaciones de todos los valores y encaminarse así a su fin último que no es si no el superhombre."









       Unas de las obsesiones de Friedrich Nietzche era la transformación del hombre, en superhombre, dice que todas las especies evolucionan y el humano muchas veces seguimos estancado en el mono, incluso en el gusano, siempre hace referencia a la no cabida del alma en el individuo, en su forma de ir en contra de todo Dios y toda vida después de la muerte. Su visión de los humanos es sobre todo muy terrenal, es por eso que su teoría estaría separada de la Metafísica de Aristóteles, en ese aspecto.

        <<¿ Qué estas haciendo aquí ? - le dijo al fin-. Bien sabía yo que el diablo me echaría la zancadilla. Ahora me lleva al infierno; ¿ pretendes acaso impedírselo ?.

           << Por mi honor, amigo mío- respondió Zaratustra-, no hay nada de eso de que me estás hablando; no existe ni el diablo ni el infierno. Tu alma estará muerta aún antes que tu cuerpo. ! No temas nada ¡ >>

             El hombre alzó su mirada con desconfianza. «Si tú dices la verdad, añadió luego, nada pierdo perdiendo la vida. No soy mucho más que un animal al que, con golpes y escasa comida, se le ha enseñado a bailar.» «No hables así, dijo Zaratustra, tú has hecho del peligro tu profesión, en ello no hay nada despreciable. Ahora pereces a causa de tu profesión: por ello voy a enterrarte con mis propias manos.» Cuando Zaratustra hubo dicho esto, el moribundo ya no respondió; pero movió la mano como si buscase la mano de Zaratustra para darle las gracias. -

26 Un desarrollo de esta idea puede verse en esta primera parte, De los despreciadores del cuerpo, y, en la tercera parte, El convaleciente: «Las almas son tan mortales como los cuerpos.>>

Seguiremos completando..............


ASÍ HABLABA ZARATUSTRA.(1883).FRIEDRICH NIETZSCHE ( 1844- 1900). 

Filósofo muy criticado en su época y aún en la actualidad, tal vez se atrevía a decir lo que otros no eran capaces. Para pensar y reflexionar sobre todo lo que escribe y aplicarlo a la situaciones de la actualidad, parece que el tiempo en ocasiones no pasa y siempre estamos igual.


DEL NUEVO ÍDOLO

En algún lugar existen todavía pueblos y rebaños, pero no entre nosotros, hermanos mí-
os: aquí hay Estados.
¿Estado? ¿Qué es eso? ¡Bien! Abridme ahora los oídos, pues voy a deciros mi palabra
sobre la muerte de los pueblos. Estado se llama el más frío de todos los monstruos fríos81.
Es frío incluso cuando miente; y ésta es la mentira que se desliza de su boca: «Yo, el Estado,
soy el pueblo.»
¡Es mentira! Creadores fueron quienes crearon los pueblos y suspendieron encima de
ellos una fe y un amor: así sirvieron a la vida.
Aniquiladores son quienes ponen trampas para muchos y las llaman Estado: éstos suspenden
encima de ellos una espada y cien concupiscencias.
Donde todavía hay pueblo, éste no comprende al Estado y lo odia, considerándolo mal
de ojo y pecado contra las costumbres y los derechos.
Esta señal os doy82: cada pueblo habla su lengua propia del bien y del mal: el vecino no
la entiende. Cada pueblo se ha inventado su lenguaje propio en costumbres y derechos.
Pero el Estado miente en todas las lenguas del bien y del mal; y diga lo que diga, miente
- y posea lo que posea, lo ha robado.
Falso es todo en él; con dientes robados muerde, ese mordedor. Falsas son incluso sus
entrañas.
Confusión de lenguas del bien y del mal: esta señal os doy como señal del Estado. ¡En
verdad, voluntad de muerte es lo que esa señal indica! ¡En verdad, hace señas a los predicadores
de la muerte!
Nacen demasiados: ¡para los superfluos fue inventado el Estado!
¡Mirad cómo atrae a los demasiados! ¡Cómo los devora y los masca y los rumia!
«En la tierra no hay ninguna cosa más grande que yo: yo soy el dedo ordenador de
Dios» - así ruge el monstruo. ¡Y no sólo quienes tienen orejas largas yvista corta se postran
de rodillas!
¡Ay, también en vosotros, los de alma grande, susurra él sus sombrías mentiras! ¡Ay, él
adivina cuáles son los corazones ricos, que con gusto se prodigan!
¡Sí, también os adivina a vosotros, los vencedores del viejo Dios! ¡Os habéis fatigado
en la lucha, y ahora vuestra fatiga continúa prestando culto al nuevo ídolo!
¡Héroes y hombres de honor quisiera colocar en torno a sí el nuevo ídolo! ¡Ese frío
monstruo - gusta de calentarse al sol de buenas conciencias!
Todo quiere dároslo a vosotros el nuevo ídolo, si vosotros lo adoráis83: se compra así el
brillo de vuestra virtud y la mirada de vuestros ojos orgullosos.
¡Quiere que vosotros le sirváis de cebo para pescar a los demasiados! ¡Sí, un artificio
infernal ha sido inventado aquí, un caballo de la muerte, que tintinea con el atavío de
honores divinos!
Sí, aquí ha sido inventada una muerte para muchos, la cual se precia a sí misma de ser
vida: ¡en verdad, un servicio íntimo para todos los predicadores de la muerte!
Estado llamo yo al lugar donde todos, buenos y malos, son bebedores de venenos: Estado,
al lugar en que todos, buenos y malos, se pierden a sí mismos: Estado, al lugar donde
el lento suicidio de todos - se llama «la vida».
¡Ved, pues, a esos superfluos! Roban para sí las obras de los inventores y los tesoros de
los sabios: cultura llaman a su latrocinio - ¡y todo se convierte para ellos en enfermedad y
molestia!
¡Ved, pues, a esos superfluos! Enfermos están siempre, vomitan su bilis y lo llaman periódico84.
Se devoran unos a otros y ni siquiera pueden digerirse. 
¡Ved, pues, a esos superfluos! Adquieren riquezas y con ello se vuelven más pobres.
Quieren poder y, en primer lugar, la palanqueta del poder, mucho dinero, - ¡esos insolventes!

¡Vedlos trepar, esos ágiles monos! Trepan unos por encima de otros, y así se arrastran
al fango y a la profundidad.
Todos quieren llegar al trono: su demencia consiste en creer - ¡que la felicidad se sienta
en el trono! Con frecuencia es el fango el que se sienta en el trono - y también a menudo
el trono se sienta en el fango.
Dementes son para mí todos ellos, y monos trepadores y fanáticos. Su ídolo, el frío
monstruo, me huele mal: mal me huelen todos ellos juntos, esos idólatras.
Hermanos míos, ¿es que queréis asfixiaros con el aliento de sus hocicos y de sus concupiscencias?
¡Es mejor que rompáis las ventanas y saltéis al aire libre!
¡Apartaos del mal olor! ¡Alejaos de la idolatría de los superfluos!
¡Apartaos del mal olor! ¡Alejaos del humo de esos sacrificios humanos!
Aún está la tierra a disposición de las almas grandes. Vacíos se encuentran aún muchos
lugares para eremitas solitarios o en pareja, en torno a los cuales sopla el perfume de mares
silenciosos.
Aún hay una vida libre a disposición de las almas grandes.
En verdad, quien poco posee, tanto menos es poseído: ¡alabada sea la pequeña pobreza!85.

Allí donde el Estado acaba comienza el hombre que no es superfluo: allí comienza la
canción del necesario, la melodía única e insustituible.
Allí donde el Estado acaba, - ¡miradme allí, hermanos míos! ¿No veis el arco iris y los
puentes del superhombre? –
Así habló Zaratustra.
81 Sobre la caracterización del Estado como monstruo puede verse también, más adelante, la conversación
de Zaratustra con el «perro de fuego»: segunda parte, De grandes acontecimientos. 82 «Esta señal os doy» es frase bíblica que aparece en Isaías, 7, 14: «Pues bien, el Señor mismo os dará
una señal: He aquí que la virgen concebirá y parirá un hijo.» También los Evangelios utilizan repetidas
veces la expresión «dar una señal». 83 Cita del Evangelio de Mateo, 4,9: «Todo esto te daré si, postrándote ante mí, me adoras» (palabras del
Tentador a Jesús). 84 Sobre la caracterización del «periódico» véase también, en la tercera parte, Del pasar de largo. 85 Sobre la «pequeña pobreza» puede verse, en la cuarta parte, La Cena, donde el adivino «cita» esta frase
de Zaratustra y le da una explicación irónica.



















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